En restauración colectiva, catering y cocinas centrales, las no conformidades se repiten por un motivo simple: se “cierra” la incidencia con una acción superficial (por ejemplo, “recordatorio al personal”) sin eliminar la causa real: diseño de proceso, carga de trabajo, equipos, formación práctica, tiempos, layout, compras o mantenimiento.

El Análisis de Causa Raíz (RCA) te ayuda a romper ese ciclo y a implantar acciones correctivas eficaces con verificación. Este enfoque está totalmente alineado con los principios de higiene y sistemas basados en APPCC, donde se exige actuar ante desviaciones, retener registros y verificar que el sistema funciona.

Qué es RCA y cuándo merece la pena aplicarlo

RCA es un método estructurado para responder a una pregunta:

¿Qué condiciones del sistema han permitido que ocurra el problema y cómo las cambiamos para que no se repita?

En seguridad alimentaria, aplica especialmente cuando la no conformidad afecta a:

  • control tiempo-temperatura (cocción, enfriamiento, mantenimiento, regeneración),
  • alérgenos y contaminación cruzada,
  • trazabilidad y etiquetado,
  • limpieza y desinfección (verificación ineficaz),
  • integridad de cadena de frío,
  • plagas o accesos a zonas críticas.

No hace falta burocracia, pero sí método.

El RCA en 7 pasos (plantilla práctica)

1) Define el problema con precisión

Evita “no se cumple”. Mejor:

  • qué pasó (desviación),
  • dónde,
  • cuándo,
  • en qué lote/servicio,
  • impacto potencial (comensales vulnerables, alérgenos, etc.).

Ejemplo: “Enfriamiento de crema de calabaza: se registran 3 ºC a las 4 h (objetivo 2 h).”

2) Contención inmediata (proteger al consumidor)

Antes de investigar:

  • inmoviliza/identifica producto afectado,
  • decide destino (reprocesado, destrucción, uso condicionado),
  • asegura servicio seguro (sustitución, menú alternativo).

3) Recoge evidencias (datos, no opiniones)

  • registros de temperaturas y tiempos,
  • capacidad y carga de equipos,
  • turnos, personal, picos de producción,
  • incidencias de mantenimiento,
  • cambios de proveedor o envases,
  • observación directa (cómo se hace realmente).

4) Mapea el proceso real (no el “de manual”)

Dibuja el flujo:

  • producción → abatimiento → almacenamiento → distribución → regeneración → servicio.
    Identifica dónde se rompe el control (puntos de espera, trasvases, puertas abiertas, etc.).

5) Identifica causas contribuyentes (Ishikawa)

Usa categorías:

  • Personas: formación práctica, rotación, fatiga, roles.
  • Método: instrucciones ambiguas, sin límites claros.
  • Máquina: abatidor insuficiente, sondas sin calibrar, juntas rotas.
  • Material: envases demasiado profundos, tapado incorrecto, volumen excesivo.
  • Medio: calor ambiental, condensación, layout, cruces.
  • Medición: registros tardíos, termómetros no fiables.

6) Baja a la causa raíz (5 Porqués… pero con evidencia)

Haz 5 Porqués, pero validando con datos.

Ejemplo (enfriamiento):

  • ¿Por qué no enfrió? → el abatidor no bajó suficiente.
  • ¿Por qué? → estaba sobrecargado y el producto entró muy caliente en recipientes profundos.
  • ¿Por qué se sobrecargó? → el plan de producción no contempla picos; no hay estándar de carga.
  • ¿Por qué no hay estándar? → nadie definió límites operativos y validación de capacidad.
  • Causa raíz: falta de validación de capacidad + ausencia de estándar operativo de carga/profundidad.

7) Acciones correctivas/preventivas + verificación de eficacia

Una acción “buena” debe:

  • eliminar la causa,
  • tener responsable y fecha,
  • incluir verificación (¿cómo sabremos que funciona?),
  • dejar evidencia.

Este ciclo de corregir + prevenir + verificar + registrar es exactamente lo que se espera en sistemas basados en higiene/APPCC.

 

Tres casos típicos (y qué es causa raíz de verdad)

Caso A: Desviación en enfriamiento

Mala acción: “Recordatorio: enfriar más rápido.”
Buenas acciones:

  • Validar capacidad del abatidor con carga real.
  • Definir estándar: profundidad máxima, peso por bandeja, separación, puerta cerrada.
  • Registro con sonda calibrada y puntos de control por lote.

Caso B: Riesgo de alérgenos por contaminación cruzada

Mala acción: “Formación general de alérgenos.”
Buenas acciones:

  • Segregación física de útiles/zonas (colores, almacenamiento separado).
  • Secuencia de producción (primero sin alérgenos, después con).
  • Verificación de limpieza (inspección +, si aplica, test rápido/validación).

Caso C: Trazabilidad incompleta en recepción

Mala acción: “El jefe revisará al final del día.”
Buenas acciones:

  • Estándar de recepción: sin etiqueta interna, no se acepta o se corrige in situ.
  • Plantilla simple (fecha, proveedor, lote, caducidad, destino).
  • Auditoría interna rápida (muestras semanales).

Errores frecuentes en RCA (y cómo evitarlos)

  • Confundir causa con culpable (“el operario lo hizo mal”).
  • Usar “formación” como única medida.
  • No modificar el sistema (equipos, layout, cargas, instrucciones, tiempos).
  • No verificar eficacia: si no mides, no sabes si ha funcionado.

En catering y colectividades, el RCA reduce reincidencias, mejora auditorías y —lo más importante— protege a colectivos vulnerables. En CSA podemos ayudarte a implantar una metodología RCA “ligera” pero sólida: plantillas, formación práctica y seguimiento con indicadores.

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